Mi vida con el Metilfenidato

El metilfenidato es un recaptador de dopamina. Está clasificada en la Lista II de drogas junto con la cocaína y las metanfetaminas, suele ser recetado para el tratamiento de la narcolepsia y el TDHA. En forma de tableta no es adictiva, inhalado o inyectado es virtualmente indistinguible de la cocaína. Tiene un alto riesgo de abuso y adicción.

Lo siguiente se enfocará exclusivamente en su uso médico prescrito (tableta):

Al principio amplifica y estimula muy notablemente. El cuerpo al adaptarse a esta sustancia, puede presentar sudoración, desperación, ritmo cardiaco acelerado, pupilas dilatadas entre otros efectos secundarios. En casos extremos puede causar la muerte o ataques al corazón.

Al largo plazo, con serios problemas de autocontrol favorece conductas obsesivas, paranoicas, y depresivas e incluso el suicidio.
Por el otro lado, con un adecuado seguimiento, mejora la motivación y la atención. Sin embargo note lo siguiente:

La motivación artificial favorece un rendimiento notable en los deportes y las tarea, es decir, todo lo relacionado con la lógica y las actividades físicas; sin embargo, se pierde en lo creativo, en lo espontáneo, en lo espiritual y en la inspiración.

Experiencia:

Cuando dejé esta medicina sufrí de taquicardia y sueño intenso. Me volví adicta al café, al chocolate. De hecho me gustaba mucho mezclar café con chocolate, cuando no lo hacía me sentía muy mal. Me encantaba con toda mi alma oler el olor de los granos de café, me hacía suspirar de satisfacción. Luego necesité chocolates cada una o dos horas.

Cuando volví a tomar el metilfenidato, mágicamente empecé a dejar de necesitar chocolate y me curé de la taquicardia. Una pastilla de metilfenidato es como comer chocolates todo el día, es como tomar un café que dura todo el día. Cuando no lo tomo, y me siento muy pérdida, compro un Red Bull para sentirme bien.

Esto no se debe de hacer, sobre todo alguien que nunca lo ha probado, pero ponerlo debajo de la lengua en polvo se siente muy elevado, y todo se acelera; me quedo mirando al vacío, como añorando, es que no conozco palabras para describirlo, pero luego de eso sientes que la vida es un poco descolorida, aburrida o sin sentido.

No se debe tomar alcohol porque puede causar una reacción adversa, pero soy muy curiosa, la verdad no me hace nada el alcohol, porque el metilfenidato y el alcohol se anulan. Pero de todas formas casi no tomo. Lo que pondría demasiado borracho a cualquiera es cuando empieza a darme un poco de sueño. Pero mi equilibrio sigue siendo perfecto. Sin embargo, el acetil formaldehído me afecta igual que a cualquier persona, o sea , no es gracioso tener mucha sed y tomar 5 tazas de café seguidas para volver a la normalidad.

Las personas con TDHA somos 4 veces más propensas de volvernos adictas a las drogas. Así que eso explicaría científicamente mi comportamiento adictivo. Pero yo creo que si me hizo adicta, es que entremos en razón, estás no son cosas normales. Algunas personas son más suceptibles a otras sustancias que otras, y parece que los médicos que lo defienden este medicamente se han olvidado de esto. Es realista que bajo un uso correcto provoque adicción. Pero parece que nos queremos olvidar de este hecho.

Y lo más triste es que es posible que al dejar el metilfenidato se agraven los síntomas, o se caiga en depresión. Aunque esto si está a discusión.

Mi opinión:

Es parte de lo que soy, me ha hecho ser quien soy. Viví mucho tiempo luchando en contra de ella, diciendo que no me dejaba ser yo misma. Creo que una parte de mi es artificial, pero artificial o natural es parte de mí. Creo que de verdad puede perderte a tí misma. Yo creo que las personas se preocupan por cosas insignificantes como el dinero cuando hay personas que ni siquiera se tienen así misma. No saber si eres tú, o no eres tú. ¿Pero como es posible hacerse esa pregunta? ¿Cómo puedo vivir como si tuviera recuerdos de dos personas diferentes al mismo tiempo?
Quiero profundizar más, imagina que tienes un accidente y pierdes el cerebro, pero te hacen un transplante de cerebro y simplemente transfieren tus recuerdos. ¿Segurías siendo la misma persona? Yo creo que sí, pero tener otro cerebro es como tener otra mente, si tienes otro cerebro vas a empezar a experimentar sensaciones nuevas, a sentir diferente, como si fueras otra persona.
Entonces vas a empezar a preguntarte si moriste en ese accidente y ahora eres una nueva persona, o si eres la misma persona.
O imagina que tu mente es la caja del gato de Schörodinger, eres un gato vivo y muerto al mismo tiempo, ¿cual de los dos es el real? ¿O será que en verdad existe algo real?

Y estos días descubrí la reversibilidad de la mente. Nuestro estado actual de la mente depende de una rueda o cadena de condiciones. Buda hablaba de que estamos sujetos al condicionamiento. Entonces descubrí que si superamos una condición o causa, podemos ir en reversa a niveles anteriores de la mente. De la misma manera en que te metiste puedes salir, así pasar a un nivel con menos condiciones. Lo digo porque viví en reversa varios años en pocos meses, formas de sentir y de ser que pensé que había dejado atrás, siguen ahí.
También descubrí el poder de las creencias. Las creencias modelan nuestra mente.

Entonces me puse a pensar, la mente se puede programar con creencias, está sujeta a condiciones lógica, puede ser modificada artificialmente, y la mente puede cambiar la salud. Para mi era obvio, la mente es una computadora. La computadora del cuerpo.


Si todo el ser humano, lo que es, lo que siente se reduce a una computadora, una herramienta, vivimos en una reverenda Matrix.
Pero yo creo que los locos, los filósofos, los drogadictos y las personas espirituales tenemos algo en común. Perseguimos el mundo de las ideas, queremos trascender la mente. Morir a cada momento, perderlo todo, es vivir.

No podía dar mi opinión si no hablaba de lo filosófico primero ;), yo pienso que es una medicina un tanto riesgosa, pero es bastante beneficiosa en el día a día, de verdad me sirve porque tengo tengo el trastorno del espectro autista con déficit de atención. O sea, no podría estar más desconectada, autista, y sin poner atención a nada.

Entiendo lo peligrosa que es, y como padres es bastante prudente evitarla. Pero por eso creo que todo depende de los padres, que hablen con el médico y tomen la decisión que sientan que sea la correcta para sus hijos. Por favor evitenla de ser posible, y en vez de ella recurran a terapias, inculcen el deporte o el arte en sus hijos, aunque a veces es la mejor alternativa.

Si lo tomas, ánimo, ¡podrás salir adelante! Cree en tí. Aunque quizá no necesitas mis palabras.

 

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